ciberdelincuente

Ciberdelincuente y víctima ¿hay un perfil determinado?

23/02/2022
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Vivimos en una sociedad en la que cada vez estamos más conectados, esto ha traído como consecuencia mayor dependencia hacia las tecnologías de la información y comunicación.

A raíz de esto, la ciberdelincuencia no solo ha aumentado, sino que
también se ha adaptado. Los ciberdelincuentes, se sirven de las últimas tecnologías, masivamente utilizadas por la población para sacar partido como, por ejemplo, las estafas efectuadas a través de bizum. Por ende, debemos fomentar y aplicar la seguridad digital con el fin de evitar riesgos y prevenir cualquier tipo de delitos y amenazas. 

Si echamos la vista atrás, podemos observar en los datos aportados por el Ministerio de Interior que en año 2015 se registraron 81.307 delitos y el 74.4% de estos correspondían con fraudes informáticos, mientras que el 13.9% se relacionaban con amenazas y coacciones.

Posteriormente, en el año 2020, la cibercriminalidad creció y evolucionó con la llegada del teletrabajo. En el primer trimestre, los ataques aumentaron un 40% a nivel mundial y en España durante ese mismo año tuvieron lugar más de 16.900 procedimientos nacionales y 82.530 incidentes quedaron registrados por el Centro Criptológico Nacional.

Pero... ¿Qué es un ciberdelincuente?

‘’Es aquella persona que comete acciones antijurídicas en un entorno digital mediante el uso de instrumentos tecnológicos’’.

Estos ciberdelincuentes pueden actuar de forma individual o, por el contrario, pueden ser miembros de una organización criminal. Los
delitos cometidos pueden ser de cualquier índole, a modo de ejemplo podemos señalar aquellos que atentan contra la indemnidad y la libertad sexual o contra el patrimonio y el orden socioeconómico. Su motivación también es muy variada y puede fluctuar desde sentimientos de ira, venganza, desprecio, ansiedad, fines económicos, políticos,
sociales...

¿Existe un perfil del ciberdelincuente?

Según diferentes investigaciones podemos determinar que existen dificultades para realizar una perfilación criminal concreta ya que falta investigación empírica y los estudios existentes presentan limitaciones. A pesar de esto, encontramos un denominador común: el predominio del perfil masculino según algunos estudios criminológicos.

En el año 2015, el Congreso XII celebrado por las Naciones Unidas sobre ‘’Prevención del Delito y Justicia Penal’’ determinó que no existía un perfil común debido a las características tan heterogéneas del ciberdelincuente.

Al año siguiente, en el 2016, ‘’Digiware’’ dirigió un estudio en América Latina que arrojó el siguiente perfil: hombre con una edad comprendida entre los 14 y 50 años. Aquí, se puede ver el temprano acercamiento y uso de estas tecnologías.

Por otro lado, al ser una edad tan precoz, los delitos suelen estar dirigidos hacia otros menores de edad en un entono de redes sociales.
Sin embargo, en España apenas se han realizado dichos estudios, pero, el ‘’Sistema Estadístico de Criminalidad del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría del Estado de Seguridad’’ nos muestra que un 76% de los detenidos son hombres de nacionalidad española (85,7%) y el principal delito que se registra pertenece al Título VIII del Código Penal ‘’ Contra la libertad e indemnidad sexual’’.

Para finalizar con este apartado podemos destacar la clasificación que propuso Rogers en 1999, la cual estaba basada en los objetivos y habilidades del ciberdelincuente que posteriormente en 2006 actualizó añadiendo las motivaciones de este.

¿Dónde se esconden los cibercriminales?

Cualquier individuo que disponga de conexión a internet puede llevar a cabo dichas acciones delictivas, así lo afirmaba UNODC y es que cualquier elemento conectado a internet puede ser objeto de ciberataque.

  • En el año 2016 Kigerl propuso la tipología ‘’países de la ciberdelincuencia’’ tras realizar un estudio teniendo en cuenta datos oficiales aportados por países y empresas. Esta investigación se hizo eco y el ‘’Centro Internacional para la Prevención de la Criminalidad’’ de Montreal realizó también su propio estudio sobre el perfil criminal en distintas regiones geográficas:
    En África destacaron el rápido crecimiento de la cibercriminalidad pero con escasa participación en el escenario mundial.
  • En Latinoamérica pudieron comprobar como el crimen organizado tomó partida en el ciberespacio.
  • En Asia afirmaron encontrarse con una situación muy heterogénea en lo que respecta al volumen de usuarios, tasas de penetración, desarrollo económico...
  • Además, los países con población rural tenían un menor desarrollo y presentaban dificultades para tener acceso a internet. Sin embargo, Vietnam o Malasia desempeñaban mayor papel en la ciberdelincuencia tanto como origen y objetivo de las actividades.
    En Estados Unidos, las acciones ciberdelictivas suponen una amenaza geopolítica.
  • En Rusia se observó la existencia de un sistema de colaboración entre la ciberdelincuencia y el gobierno.
  • En Europa destacaron el crecimiento de la inseguridad y la preocupación por el delito en la sociedad.

Características generales de las víctimas:

Cualquier persona física o jurídica con una conexión establecida a Internet puede ser víctima por parte de un ciberdelincuente. Según diversos estudios, estas favorecen la conducta en el 99% de los casos. Además, tienen una posición neutral y no suelen presentar denuncias.

Por otro lado, el ciberespacio presenta algunas características como el anonimato, la ausencia de soberanía o la facilidad de acceso, esto propicia que ciertas operaciones ciberdelictivas se desarrollen en él debido a la gran dificultad en la investigación durante esclarecimiento de los hechos y posterior detención del ciberdelincuente tras la comisión del delito.

Algunas medidas de protección que podemos llevar a cabo como usuario:

  • No compartir información privada o confidencial en redes sociales
  • No compartir las contraseñas personales con ningún sujeto, actualizarlas
    periódicamente y usar siempre distintas claves para cada red social
  • Ser prudente con las conexiones Wi-Fi públicas
  • Leer las políticas de privacidad
  • Cifrar los datos para garantizar la seguridad de estos
  • Evitar cualquier descarga en sitios poco fiables de Internet y de correos spam
  • Mantener el software y el sistema operativo actualizado
  • Utilizar un firewall y un antivirus para controlar las conexiones y bloquear los accesos indeseados o no autorizados
  • Tener cuidado con las direcciones ‘’http’’ no seguras
  • Ponerse en contacto con las entidades oficiales correspondientes en caso de tener alguna duda sobre una actividad sospechosa

Categorizado en: Educación y Sociedad

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