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Cuñas motrices para dar vida al aula escolar

11/10/2022
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Las cuñas motrices representan una oportunidad para enfocar la práctica de enseñanza-aprendizaje desde nuevas perspectivas que recuperen la actividad del cuerpo en el aula. ¿Quieres conocer cómo podemos utilizar las cuñas motrices para dar la vida dentro de un aula escolar? ¡Vamos allá!

Presencias corporales en la escuela

De forma general, en nuestras escuelas, el cuerpo y sus expresiones quedan relegados a un segundo plano. La jornada escolar se plantea, principalmente, en entornos y contexto estáticos. La competencia motriz queda así reducida al desarrollo concreto de un área o disciplina curricular concreta, la educación física.

Sin embargo, nuestro cuerpo nos distingue, nos construye y nos presenta ante otras personas. El cuerpo es nuestra primera carta de presentación ante el mundo. Como nos cuenta el propio Marcelino Vaca, el cuerpo no solo nos sirve para conocer con mayor profundidad nuestras habilidades y capacidades físico-motrices; nuestro cuerpo es también una potente herramienta para el intercambio de información a nivel no-verbal.

Tradicionalmente, tiempo y espacio se conciben en la escuela como elementos de control disciplinario. La organización horaria, así como el establecimiento de pupitres que regulan la estructura del espacio se piensa fundamentalmente para garantizar una regulación y normalización consciente del cuerpo y su expresión en el aula.

Frente a la construcción de espacios educativos que promueven “cuerpos silenciados”, la propuesta de cuñas motrices promovida por Marcelino Vaca, se presenta como una propuesta de pedagogía corporal que nos invita a experimentar desde el movimiento, para vivenciar emociones, afectos y sensaciones que tiene lugar en relación con otras personas.

Cuñas motrices. La corporeidad como eje de la acción educativa

En nuestras escuelas, el cuerpo ha quedado relegado a la asignatura de educación física. En esta disciplina, la comprensión que tenemos sobre el cuerpo y sus funciones determina las propias concepciones existentes sobre la propia materia de educación física.

De esta forma, la evolución de la educación física sobre todo a partir de mitad del siglo XIX y durante el siglo XX, ha venido diferenciando distintas formas de concebir la motricidad corporal:

  1. Por un lado, encontramos la educación físico-deportiva. Centrado en una educación motriz sometido a técnicas y leyes fisioanatómicas y biomecánicas. Un educación que parte del enfoque de “cuerpo enseñado”, en el que adiestramiento, control y disciplina corporal guían la práctica cotidiana.
  2. Una segunda corriente del desarrollo motriz lo fija la educación psicomotriz. Desde esta conceptualización del aprendizaje motor, el cuerpo se convierte en expresión de los distintos significados sociales y culturales en los que nos desarrollamos. Se trata de una visión que parte de un enfoque de “cuerpo sabio”, con el que tratamos de adaptarnos al medio en el que nos desenvolvemos.
  3. Por último, desde la expresión corporal, el movimiento se concibe como una forma de comunicar y expresar, de relacionarnos con el mundo de forma creativa. Se trata de una corriente que parte de un enfoque de “cuerpo comunicador”, en el que la motricidad se establece como elemento esencial de interacción social.  

La propuesta de cuñas motrices presenta una concepción del cuerpo y su acción desde la experiencia y vivencia de sensaciones que, rescatando el concepto de “corporeidad” de Merlau-Ponty, integra elementos y dimensiones sociales, emocionales y simbólicas.

Cuñas motrices para trabajar en el aula

Si analizamos la jornada escolar, podemos ver cómo a lo largo del día niñas y niños permanecen una gran parte del tiempo sentados en sus sillas, con pocas posibilidades de generar la activación motriz de gran parte del cuerpo.

Integrar las cuñas motrices en el aula, puede contribuir directamente a generar una mayor implicación del alumnado en distintas situaciones de aprendizaje, propiciando una mayor distensión, activación o relajación durante la jornada escolar.

Marcelino Vaca nos habla de los distintos grados en los que el cuerpo se encuentra presente en el aula oponiendo en sus extremos un cuerpo silenciado y un cuerpo suelto. Pero, estableciendo distintos grados con relación a la presencia del cuerpo y su relevancia  en el proceso educativo: cuerpo silenciado, cuerpo instrumentado, cuerpo objeto de tratamiento educativo, cuerpo expuesto, cuerpo implicado y cuerpo suelto.

Las cuñas motrices, contribuyen así a romper con la monotonía del aula, integrando elementos que buscan trabajar aspectos del cuerpo como la coordinación o el equilibrio; trabajar la actitud postural; o fomentar la distensión o relajación en distintos momentos clave. ¿Quieres ver algunos ejemplos?

Categorizado en: Educación y Sociedad

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