El origen del día internacional de la mujer.

¿Cuál es el origen del Día Internacional de la Mujer?

08/03/2019
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Este 8 de marzo se celebra un año más el Día de la Mujer. El acontecimiento de carácter internacional, nació para conmemorar la lucha por conseguir la equidad e igualdad laboral de los géneros femenino y masculino y en definitiva la justicia social en su sentido más amplio.

La fecha es conocida por casi todo el mundo, pero pocos saben cual fue el acontecimiento concretao que dio origen al Día Internacional de la Mujer. El suceso al que hacemos referencia fue uno de los mayores accidentes industriales de la historia de los Estados Unidos. En cierto modo, la fecha de la conmemoración se debió a una trágica coincidencia.

Aunque con anterioridad, ya desde inicios del siglo XIX, se habían producido movimientos a favor de la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre, no fue hasta 1910 cuando Clara Zetkin en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, propuso la elección de un día concreto para la conmemoración del día de la mujer. La propuesta se aprobó por unanimidad y aunque no se fijó una fecha exacta, si se acordó que debía ser en el mes de marzo.

Al año siguiente se  organizaó el primer Día Internacional de la Mujer, denominado como tal, fue el 19 de marzo de 1911 (fecha conmemorativa de la Revolución de 1848 y de la Comuna de París de 1871). Se celebró en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, países en los que se dieron mítines y manifestaciones multitudinarias. En ellos se exigían fundamentalmente, el derecho al voto, el derecho a ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo y en definitiva el derecho a no ser discriminadas de manera sistemática.

El trágico origen del Día Internacional de la Mujer

La trágica coincidencia a la que hacemos referencia ocurrió una semana después, concretamente el sábado 25 de marzo de 1911. Ese día se produjo el incendio de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist Company en la isla de Manhattan, en pleno centro de la ciudad de Nueva York. La fábrica semiclandestina, era la más importante en la fabricación de camisas femeninas de toda la ciudad. Se encontraba en un edificio de diez plantas, el ASCH (actualmente en el 23-29 de Washington Place). La Triangle ocupaba los tres últimos pisos del bloque y en el que convivía con otras industrias de diversa naturaleza.

Por aquel entonces en Nueva York, con la autorización tácita de las autoridades locales y estatales y en un clima de corrupción política y policial generalizada, proliferaban este tipo de factorías ilegales. En la fábrica de camisas Triangle trabajaban unas quinientas mujeres, la mayoría entre los 13 y 30 años de edad. Casi todas ellas eran inmigrantes, o católicas italianas o judías de Europa de Este, que por regla general desconocían o no dominaban bien el inglés.

Las condiciones de trabajo eran de semiesclavitud. Trabajaban entre doce y catorce horas diarias en la confección de blusas femeninas (shirtwaist). Se pagaba por pieza terminada, había decenas de mujeres hacinadas hombro contra hombro, usando máquinas de coser de pedal, iluminadas con lámparas de gas en semioscuridad, con trozos de tela y de tejido de algodón por todos lados. El salario rondaba los 4 dólares semanales (por seis o siete días de trabajo), lo justo para dormir bajo techo y pasar menos hambre. También había un “rincón de los niños” donde estos trabajaban ayudando a sus madres y hermanas, limpiando los flecos e hilitos de las blusas terminada  que se apiñaban a su alrededor.

La situación de las empleadas del sector textil

Apenas un par de años antes, a finales de 1909, se había organizado una huelga en todo el sector textil conocida como el “Levantamiento de las Veinte Mil”, a la que se habían sumado las trabajadoras de la fábrica Triangle. Había entonces unos ocho millones de trabajadoras en el sector textil estadounidense. Las reivindicaciones fundamentales eran el derecho a sindicarse, la mejora de los salarios y sobre todo las de las condiciones de trabajo. Uno de los motivos de la protesta era el peligro manifiesto que los incendios representaban para este tipo de talleres textiles. Entre sus reivindicaciones estaban la instalación de escaleras de emergencia y la eliminación de las puertas bloqueadas.

La huelga en la ciudad de Nueva York fue un fracaso, ya que entre otras cuestiones, las autoridades locales colaboraban de forma activa en la represión de cualquier tipo de reivindicación laboral y social. Los propietarios de la factoría Triangle, como los del resto del sector textil neoyorkino, consiguieron seguir manteniendo su estatus de poder absoluto.

El día de la tragedia

Las trabajadoras no tenían ningún tipo de derecho, ni ningún tipo de protección legislativa, también era normal que no tuvieran ni un poco de tiempo para comer, que no pudieran acercarse a hablar directamente con los patronos y que por desgracia trabajaran en un espacio donde la única puerta de salida estaba cerrada con llave y bloqueada. Esto se hacía bien para evitar robos, (como posteriormente alegaron los propietarios) o bien para asegurar que nadie pudiera abandonar la factoría sin permiso, (como la mayoría del público y los medios de comunicación del momento pensaron). En cualquier caso, la práctica de bloquear las salidas de los centros de trabajo estaba bastante generalizada en la época.

La noticia se publicó en España en el periódico ABC, el 27 de Marzo de 1911. Las descripciones que el corresponsal hizo de la tragedia, titulando a la crónica “Un Incendio Espantoso”, pueden dar una idea aproximada de lo que significó la catástrofe. Según dicha crónica, el incendio se produjo a primera hora de la noche en la planta baja del edificio,  en una empresa de fabricación de celuloide. Posteriormente se aclaró que se originó en la planta octava, propiedad de la Triangle Shirtwaist Company. Era justo la hora en la que la mayoría de los 1.500 operarios que trabajaban en el bloque se disponían a volver a sus casas. Lamentablemente muchas de las trabajadoras de la Triangle no tuvieron la misma suerte.

Debido a que en el edificio convivían distintos tipos de fábricas y factorías y a que en muchas de ellas se manejaban materiales altamente inflamables, el incendio se propagó con una gran rapidez. Todo sucedió en apenas 20 minutos y hay que decir que aún no se han aclarado las causas de su origen.

Un final devastador

El total de las trabajadoras y trabajadores fallecidos fue de 146, (129 mujeres y 17 hombres). Estas personas se encontraron apiñadas y atrapadas detrás de puertas cerradas con llave o que abrían hacia adentro. Quedaron fuera del alcance de las escaleras de evacuación de los bomberos, que sólo llegaban al sexto piso. Las victimas murieron quemadas, asfixiadas o en su desesperado intento por escapar de las llamas, al saltar de las ventanas del noveno piso de la fábrica. La única escalera de emergencia que había, se desplomó bajo el peso de las que aterrorizadas trataban de huir.

En la mencionada crónica del periódico ABC, redactada el domingo 26 por la mañana, se contaba que al menos 56 de las victimas lo fueron por precipitarse al vacío o por la rotura de las redes de salvamento de los bomberos. Se describieron escenas estremecedoras: trabajadoras que intentaron huir agarrándose a los cables eléctricos que cedían y se descolgaban por el peso o compañeras de penas y de trabajo que saltaron abrazadas al vacío.

Pero lo peor, si eso era posible, se encontró en el interior del edificio. En el piso octavo, en donde realmente se había originado el incendio, se encontraron  más de 50 cadáveres, la mayoría carbonizados. En el fondo del hueco de un ascensor se hallaron otros 20 cuerpos. En el piso noveno otros tantos, en este caso las mujeres habían quedado atrapadas al estar bloqueadas las salidas. Los dueños de la fábrica, Isaac Harris y Max Blanck, que trabajaban en las oficinas de décimo piso, fueron avisados por teléfono al inicio del incendio y pudieron ponerse a salvo en la azotea. A las trabajadoras del noveno nadie las avisó.

Un punto de inflexión en la Historia

El impacto fue traumático, las crónicas de la época como la del New York Tribune, describen los detalles de la tragedia y el horror de la multitud que observaba desde la calle. Las imágenes que se publicaron del suceso se consideran todavía como un punto de inflexión en la historia del fotoperiodismo. Hasta los atentados del 11 de Septiembre del World Trace Center, el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist, origen del Día Internacional de la Mujer, estaba considerado como la peor tragedia que había sufrido la ciudad de Nueva York. Hoy día sigue siendo el mayor accidente industrial en la historia del Estado y el cuarto en la historia de los EE.UU., en número de víctimas ocasionadas.

Impacto de escala global

Unos 80.000 trabajadores marcharon por las calles de Nueva York para asistir al funeral colectivo que se organizó por las víctimas. Durante las semanas siguientes toda la ciudad estuvo de duelo. Se convocaron reuniones en teatros, iglesias, sinagogas y en las propias calles. El público en general comenzó a exigir justicia y mejoras en las condiciones de trabajo de los talleres y factorías que poblaban toda la ciudad.

La indignación por la desgracia se extendió por el todo el mundo, una indignación que aumentaba  conforme se iban conociendo los detalles de la tragedia. Las Uniones Sindicales de casi todo el mundo, organizaron protestas y movilizaciones en contra de la explotación femenina en el ámbito laboral, por el fin de las penosas condiciones de trabajo y por la responsabilidad que los propietarios y patrones de la fábrica tuvieron de la tragedia. Estos por cierto, fueron declarados inocentes en el juicio que posteriormente se celebró. Su único castigo es que tuvieron que hacer frente a un pago de 75 dólares por cada víctima, en concepto de responsabilidad civil (lo que actualmente serían unos 2.500 dólares).

Algunas repercusiones del trágico suceso.

El suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral y en el desarrollo de la normativa de seguridad y salud laboral en los Estados Unidos. La presión del gran público hizo que se constituyeran comités y comisiones de investigación de las condiciones de trabajo, no sólo en la industria textil, sino también en la minería y en la industria pesada. Se comenzó a legislar acerca de la mejora de la seguridad en el trabajo en el sector industrial, sentando los cimientos de la Prevención de Riesgos Laborales.

Por otra parte, la tragedia sirvió para la consolidación en todo el mundo del movimiento obrero en general y el de las mujeres trabajadoras en particular. Los partidos, sindicatos y colectivos varios, que solicitaban un Día Internacional de la Mujer en el que se recordara el sacrificio de las fallecidas de la fábrica Triangle, fueron creciendo con el tiempo. Durante los años de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y alrededor siempre de esa fecha del 8 de marzo, se mantuvieron los mítines y las concentraciones organizadas por mujeres, que a´ñadían a sus reivindicaciones hist´óricas la protesta contra el conflicto bélico.

El inicio oficial del Día Internacional de la Mujer.

La fecha quedó marcada durante décadas en el imaginario colectivo tanto del movimiento obrero, como posteriormente del movimiento fenimista. Sin embargo no sería hasta 1977 cuando la Organización de las Naciones Unidas convirtió de manera oficial, la jornada del 8 de marzo en el Día Internacional de los Derechos de la Mujer y de la Paz Internacional.

Jane Hodges, Directora de la Oficina para la Igualdad de Género de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hizo estas declaraciones a la prensa en la conmemoración de los 100 años de la tragedia: “En la actualidad, el impacto del incendio en la fábrica Triangle aún se siente en todo el mundo. El mismo dotó de importancia a la celebración del primer Día Internacional de la Mujer y ejerció una marcada influencia sobre los ideales fundadores de la OIT. Hoy en día sigue inspirando a la Organización en la búsqueda de la justicia social y de mejores condiciones de trabajo, en todo lugar y momento donde esto sea posible”.

La crónica del corresponsal del periódico ABC antes mencionada, terminaba con un lacónico telegrama recibido en Madrid el domingo 26 de 1911 a las tres de la tarde. El telegrama decía esto: “En el incendio de la fábrica de celuloide, del que di cuenta en mi telegrama anterior, han perecido abrasadas 150 personas. La mayoría eran mujeres jóvenes y extranjeras

Categorizado en: Educación y Sociedad

No hay comentarios

  1. Angel dice:

    Muchas han sido las mujeres valientes que han luchado para que a día de hoy en algunos países del mundo, los menos por desgracia, se las considere iguales a los hombres en derechos y deberes. Por esta razón creo que es necesario que sigan existiendo días internacionales como este en los que conmemorar los avances conseguidos y continuar la lucha, aunque a veces se este abusando de ellos. Ojalá fechas como esta no fuesen necesarias dentro de poco porque consiguiéramos crear entre todos un mundo más justo en el que vivir. Muy buen artículo. Saludos

  2. Juan dice:

    Una muy buena lección de historia. Lástima que haya que hacer un dia de…. para acordarnos de hechos pasados.¿Cuantos momentos trájicos sin dia de…., nos pasaran desapercibidos?. Seguramente nos faltarían con 365 para conmemorar esos momentos.Enhorabuena por el post.

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