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Marketing y relaciones interpersonales

La omnipresencia del Marketing: marketing y relaciones interpersonales

08/11/2022
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Marketing es mucho más que (saber) vender. Y es que cuando hablamos de marketing la gente suele pensar sobre todo en 3 cosas: publicidad, marcas y productos. ¿Pero qué pasa si el marketing se encuentra plasmado en prácticamente todo lo que nos rodea? ¿Y si marketing y relaciones interpersonales están relacionadas?

En este artículo te mostraré un punto de vista distinto que tal vez te descubra cuestiones que hasta ahora ni te habías planteado. ¡Acompáñame!

El marketing está presente en todo

La definición de Marketing que más acertada me ha parecido siempre, es la que escuché a un profesor en la universidad: “Marketing es crear en nuestros potenciales clientes, necesidades que han de ser satisfechas (osea, “Tú no sabes que quieres algo, hasta que te lo muestran”).

¿Y qué tiene que ver el marketing con las relaciones interpersonales?

Aunque no lo creas, en esta vida todo tiene un poco de marketing. Las relaciones -todas-, sin ir más lejos. Y tú pensarás, ¿pero cómo vamos a aplicar una estrategia empresarial a las personas?

Primera fase del plan de marketing: investigación y análisis.

Piensa en cuando compras un producto o servicio. ¿Qué hiciste antes? Seguramente te hiciste una idea de lo que ibas a adquirir, y más adelante, en caso de hacerlo, comprobaste si era lo que imaginabas y/o se ajustaba a la idea que te hiciste al respecto (si funciona correctamente, si tiene fallos o problemas de calidad, etc.).

Segunda fase del plan de marketing: Análisis del mercado en Marketing

Pues bien, ahora haz memoria. Acuérdate de cuando conociste a tu mejor amigo o amiga, a tu pareja o algún/alguna compañero/a de trabajo.

Seguro que intercambiasteis preguntas para conocer el/la uno/a de/la otro/a. Quizás hablasteis de gustos musicales, de cuánto tiempo llevabais en el trabajo, de qué os parecía la situación climática o si de pequeños/as veíais la misma serie de televisión, por poner unos ejemplos recurrentes. Y durante ese intercambio de ideas y recuerdos, te hiciste una idea de esa persona, sobre si te gustaba su forma de hablar, si te sentías cómodo/a con la forma en que te miraba, si por su forma de expresarse era una persona positiva o no.

E igual la otra persona contigo.

Ahora, haz otro ejercicio de memoria. Piensa en cómo actuaste tú. ¿Trataste de ser agradable? ¿Hablaste sobre cosas relevantes sobre ti? ¿Te desenredabas el pelo mientras lo hacías? ¿Sonreíste?

Tercera fase del plan de marketing: Ejecución.

Reconócelo. Usaste, sin saberlo, el Marketing.

Date cuenta, trataste de “venderte”. Hiciste por ser una persona que encajara con esa otra persona. Te mostraste sonriente, amable, interesado en las cosas que te contaba y atento a la conversación.

Ahora imagina que ese vínculo sale mal. Imagina que tu relación laboral acaba y dejas de tener relación con tus jefes o jefas y compañeros/as de trabajo, o que acabas de dejar un noviazgo. Incluso, que dejas de ser amigo/a de alguien.

No es lo que esperabas. No cumple tus expectativas. Se ha “estropeado” (o roto).

¿Y ahora qué? Ahora nos enfrentamos al servicio post-venta.

Cuarta fase del plan de marketing: Análisis y efectividad

Del servicio post-venta podemos sacar más información aún sobre la “empresa”, ya que es ahí, en el momento en que la relación contractual esté acabada, cuando veremos la base, como si de la cara oculta de un iceberg hablásemos.

Por ejemplo, en términos empresariales, imagínate que has comprado un armario, pero se te ha olvidado contratar el servicio de montaje. Vuelves al establecimiento y lo solicitas, pero la empresa te comenta que ellos no ofrecen ese servicio. Punto. También puede ocurrir que te lo ofrezcan e incluso lo financien, o puede ocurrir que no lo tengan, pero conozcan otra empresa que sí, y te la recomienden (quizás hasta con un descuento). Cada uno de estos tres desenlaces generará una opinión de la empresa en nosotros, en función de que su respuesta haya sido satisfactoria. E igualmente nos hará hablar bien o mal de la empresa con los nuestros o incluso en redes sociales y Google.

¿Vas viendo la metáfora?

Con las relaciones pasa igual.

Aplicación del marketing y las relaciones interpersonales: las redes sociales de confianza

Imagínate que has terminado una relación, sea del tipo que sea, pero necesitas que esa(s) persona(s) te ayude en algo. Piensa en tu último trabajo y que necesitas que te faciliten la última nómina que no te dio tiempo a recoger, descargar o imprimir. Piensa en tu ex pareja y en que necesitas que te recuerde cómo se arreglaba la cisterna del váter que tantos problemas daba. O en consultar a ese/a amigo/a con quien ya no hablas de cuándo fue el día exacto en que se cayó y tuviste que llevarlo a un hospital porque necesitas el dato para realizar una gestión.

Veámoslo en la práctica.

Piensa o simplemente imagina esa última conversación que hipotéticamente mantengáis y donde surjan preguntas como “¿Has sido feliz conmigo?”, “¿Has estado a gusto este tiempo en la empresa con nosotros?” o frases del tipo “Echo de menos cuando tomábamos algo los sábados por la noche”. Podemos ver en ellas un símil con las encuestas de satisfacción. Si bien en este caso hemos formulado solo una pregunta, sabemos que normalmente dan pie a conversaciones más largas, profundas y en ocasiones emocionales de donde obtenemos información parecida a este tipo de cuestionarios, que en muchos casos tienen respuestas de tipo Likert (Muy bueno, bueno, normal, malo, regular).

Reflexión final

En resumen y como he tratado de (brevemente) mostrar, las relaciones en la vida (sean del tipo que sean) tienen un símil en el marketing. Y tan importante es el producto en sí como todo lo que le rodea y cómo lo presentamos. Igual por parte de la empresa y como se enfoque en su cliente. Que al fin y al cabo y como decía Pepa Flores en su canción “la vida es una tómbola”, y no sabemos si la empresa en que confiamos nos va a fallar en el momento de gestión de nuestro pedido, cuando más agobiados estemos cambiando de trabajo o al pedir una ampliación del periodo de garantía.

Pero sea como sea, quizás no de forma inmediata, seguramente encontremos otro proveedor que supla al anterior igual o mejor. Tomen nota.

Categorizado en: Gestión Empresarial

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