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Regionalismo y globalización

Regionalismo y globalización: ¿Cómo se relacionan?

23/03/2023
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Desde el estallido de la crisis financiera en 2008, la política mundial entró en una nueva fase denominada slowbalization. Solwbalization es el nombre de la quinta y actual etapa de la globalización, caracterizada por la desaceleración de la globalización.

Lo vemos en las crecientes tensiones entre las dos mayores potencias mundiales, China y EEUU, el brexit en Europa, el aislamiento político y económico al que se está sometiendo a Rusia como consecuencia de la invasión de ucrania, la tensión fronteriza entre China y la India, etc.

El comercio internacional se complica cada vez más. Tanto que muchos países empiezan a apostar por restringir sus acuerdos comerciales e incrementar sus inversiones en los países vecinos. Pero, ¿qué tiene que ver el Regionalismo con todo ello? ¿Regionalismo y globalización: son opuestos? ¡Te contamos todos los detalles!

¿Qué es el regionalismo?

Aunque los términos globalización y regionalismo no son opuestos (ni nuevos), sí que persiguen objetivos algo más diferentes.

El regionalismo busca la integración entre países con una historia común, un mismo idioma, grandes similitudes culturales e incluso tradiciones. No tienen que darse todos estos requisitos, pero sí al menos uno de ellos, que hace que la población de dichos países sienta una conexión especial.

En el caso particular de España podemos encontrar dos vertientes de regionalismo:

  • La conexión con Europa, del cual compartimos los lazos económicos más fuertes y una cultura muy similar, en especial con Portugal, Francia, Italia y Grecia.
  • Por otro lado tenemos la conexión con Latinoamérica, del cual compartimos idioma, una historia común y grandes similitudes culturales.

Estas características comunes hacen que la población sienta una conexión especial con estos países y, por tanto, una mayor simpatía entre sus habitantes.

Por ello, los políticos apuestan por reforzar sus lazos con países que cumplen estas características. Así, surgen diferentes bloques de países que trabajan conjuntamente para negociar mejores acuerdos con otros países o con un conjunto de ellos, es decir, otro bloque de países.

Las ventajas del regionalismo

Se ha demostrado que la cooperación entre unos pocos países tiene efectos mucho más inmediatos:

  • Obtienen ventajas competitivas al compartir recursos estratégicos.
  • Mejor atracción de inversión y de capitales.
  • Mejores condiciones de negociación (la unión hace la fuerza).
  • Incentiva el comercio regional.
  • Sus mercados se vuelven más atractivos para las corporaciones extranjeras.

Y, como consecuencia de todo esto, mejora la calidad de vida de sus habitantes. Ahora bien, no todo son ventajas y existen casos de regionalismo que ha fracasado.

Los fracasos del regionalismo

A continuación, vamos a ver un caso que lo tenía todo para convertirse en una de las regiones mundiales de más éxito y por desgracia, no ha sido así: América Latina.

Los dos idiomas principales de la región, español y portugués son muy similares entre ellos, permitiendo que dos personas puedan entenderse sin hablar el mismo idioma. Comparten culturas muy similares entre ellos, comparten una historia, existen las mismas tradiciones en diferentes países de la región, tienen un mercado común, etc.

Entonces ¿Qué ha fallado?  

El principal problema de la región tiene nombre, la corrupción.

La corrupción

La corrupción no solo boicotea la eficacia de las instituciones, sino que lastra la economía y empeora la calidad de vida de sus habitantes. Las “mordidas” se han vuelto frecuentes entre las empresas privadas y la administración, y por desgracia en muchas ocasiones son hasta obligatorias si los empresarios quieren mover rápidamente su mercancía entre países.

Hasta la población sabe que, para evitar las eternas esperas para conseguir hasta un simple trámite, lo mejor es sobornar al funcionario de turno. También hay que destacar que no existe una voluntad real de integración entre todos los países latinoamericanos, predominando los intereses nacionalistas frente a la búsqueda de un bien común.

Por ello, los países de la región del norte abandonaron el proyecto integrador y centraron sus esfuerzos en cooperar con la principal locomotora económica del continente y del mundo, Estados Unidos.

Hasta MERCOSUR, el principal mercado común de la región de América del sur no está exenta de problemas.

MERCOSUR

Las discusiones entre Argentina y Brasil son continuas, boicoteando cualquier avance significativo en la región. Por otro lado, los aranceles externos de MERCOSUR siguen siendo altísimos, del 10% de media para cualquier mercancía que quiere introducirse en el mercado común. Esto encarece todos los productos tecnológicos y dificulta la inversión de las empresas locales en maquinaria avanzada.

Aunque esta medida proteccionista tenía el objetivo de proteger su industria local, al final lo que ha conseguido es que sean muy poco competitivas a nivel global, desincentivando la inversión extranjera y la creación de empleo.

Por último, los altos costes de vida y la dificultad para encontrar un trabajo bien remunerado han empobrecido a la población, disparando las desigualdades y la delincuencia.

Es curioso que el país más avanzado y con mayor renta per cápita de la región sea el único que no pertenece a ningún proyecto regionalista, Chile.

Por otro lado, Uruguay está apostando por negociar acuerdos de libre comercio por su cuenta, tensionando más las relaciones entre los miembros del MERCOSUR.

¿El Regionalismo es posible?

Está claro que el camino hacia el regionalismo no es una tarea fácil. Requiere compromiso, colaboración y en muchas ocasiones, renunciar a intereses nacionalistas por el bien del progreso.

China está incrementando sus esfuerzos en crear la mayor integración regional del mundo, reuniendo a los países de Asia oriental y del sudeste asiático. Aunque a día de hoy esta integración se ve complicada, no es para nada imposible, solo hay que mirar a Europa.

La Unión Europea comenzó como un acuerdo comercial para incentivar la industria de 6 países europeos.

La integración europea se veía como algo utópico, por las barreras lingüísticas, rencillas históricas entre vecinos, sentimientos nacionalistas y diferencias culturales entre los países del sur y del norte.

Pasaron décadas hasta que el proyecto se convirtió en lo que hoy en día conocemos, hasta el punto de que la mayor parte de las antiguas exrepúblicas soviéticas europeas se han unido o quieren unirse al proyecto europeo. De hecho, vemos como Ucrania está pagando un alto precio por convertir ese sueño en realidad.  

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