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Dieta hospitalaria

Dietas hospitalarias

11/04/2024
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En el proceso de recuperación hospitalaria, la alimentación juega un papel crucial. Una dieta adaptada a las necesidades terapéuticas es clave para nutrir a los pacientes y acelerar su recuperación. Hay una gran variedad de dietas hospitalarias, las cuales deber ser pautadas y revisadas por personal médico especializado, en concreto por nutricionistas-dietistas.

Dietoterapia

La Dietoterapia es una disciplina de salud que se centra en el tratamiento de enfermedades o condiciones de salud a través de la alimentación y la nutrición. Su estudio se basa en que los alimentos que se ingieren tienen un impacto directo en la salud y su correcta pauta puede convertirse en herramientas terapéuticas para prevenir, controlar o tratar diversas enfermedades.

La práctica de esta disciplina se basa en diseñar planes de alimentación específicos que se adapten a las necesidades individuales de cada paciente, teniendo en cuenta su historial clínico y estado de salud actual.

La elaboración adecuada de una dieta debe basarse en principios científicos actualizados y tener en cuenta aspectos culturales, económicos y de estilo de vida. Sin embargo, es importante destacar que el diseño y la planificación de dietas son especialmente relevantes para grupos de personas en lugar de individuos, como en el caso de la alimentación hospitalaria. Hay factores significativos a considerar al programar dietas para pacientes hospitalizados que pueden no ser tan relevantes para otras poblaciones o incluso para un paciente específico.

Todos los hospitales deben contar con un Grupo de Apoyo Nutricional, que debe estar formado por un equipo de profesiones multidisciplinares que favorezca el apoyo alimentario-nutricional y metabólico de los pacientes. Su principal misión es evitar la desnutrición de los hospitalizados y fomentar una buena alimentación para acelerar su recuperación.

Dietas hospitalarias

Como ya se ha visto, la alimentación juega un papel fundamental en el proceso de recuperación de pacientes hospitalizados. Estas dietas hospitalarias son diseñadas con el objetivo de proporcionar nutrientes necesarios para mantener la salud y favorecer la rehabilitación, al mismo tiempo que se adaptan a las necesidades médicas específicas. Existen diversos tipos de dietas hospitalarias, cada una diseñada para abordar diferentes condiciones médicas y necesidades dietéticas.

Se agrupan en:

Dieta basal:

Esta dieta está indicada para pacientes que no requieren modificaciones específicas, sin trastornos digestivos ni metabólicos. Por lo que no existe restricción de alimentos ni características físico-químicas específicas.

Es conocida como “dieta normal” o “dieta 0” y debe cumplir con los objetivos de las recomendaciones vigentes en las guías alimentarias.

Su valor calórico total es de 2000-2400 kcal al día y la distribución de los macronutrientes es de 50-55% de hidratos de carbono, 15-20% de proteínas y 30% de grasas.

Y dentro de las dietas basales se distingue la dieta basal para adultos, la dieta basal infantil y la dieta ovolácteo vegetariana.

Dietas progresivas

Dieta líquida:

Esta dieta está indicada en el postoperatorio de una cirugía mayor, afecciones agudas del sistema digestivo o para pacientes gravemente debilitados. Por este motivo, es una dita incompleta, que no cumple con las recomendaciones nutricionales, por lo que no se debe pautar más de 3 días. Y en caso de superar esta duración, será necesario complementarlo con fórmulas poliméricas isoosmolar sin residuos.

En cuanto las características físico-químicas que presenta se debe tener en cuenta que la temperatura debe ser templada, la consistencia líquida y de fácil digestión, distribuir en 4 comidas, de sabor suave y ausente en purinas y lactosa.

Dieta semiblanda:

Esta dieta está contemplada como un paso intermedio cuando la función gastrointestinal está moderadamente activa. Es decir, en etapas posteriores a los procedimientos indicados para las dietas blandas.

Y sus características físico-químicas y sus indicaciones son las mismas.

Dieta blanda gástrica:

Es la indicada para proporcionar protección gástrica a través de alimentos que sean fácilmente digeribles, como por ejemplo en caso de transición de la dieta semiblanda, en pacientes con gastritis, úlcera peptídica, reflujo gastroesofágico, retardo en el vaciamiento gástrico, insuficiencia cardíaca congestiva o hepatopatía compensada.

Su valor calórico es igual a las dietas antes mencionadas, así como el reparto de macronutrientes.

Como aspectos distintivos, esta dieta se caracteriza por estar estructurada en 4 comidas y 2 pequeñas comidas intercaladas con las principales. Y hay alimentos que no se deben consumir como las carnes magras, mantequilla, margarina, chocolate, carminativos (como la menta verde, ajo y cebolla), cítricos, café y especias picantes.

Dieta de control de residuos

Dieta astringente:

Esta dieta se prescribe para pacientes con cuadro diarreico, brote agudo de diverticulitis, alguna de las enfermedades inflamatoria intestinales o secuelas de resecciones intestinales.

En estos casos, se limita el aporte de lactosa, fibra insoluble (legumbres, verduras y algunas frutas), baja en grasa, evitar alimentos irritantes (café, picante y bebidas gaseosas) ni flatulentas (coliflor, col, repollo o alcachofas)

Su principal objetivo es reponer la pérdida de líquidos y electrolitos, reducir la estimulación de las secreciones gastrointestinales, enlentecer el tránsito intestinal y realizar una progresión dietética adecuada hacia una alimentación normal.

Dieta sin residuos:

Esta pauta de alimentación está destinada a pacientes que van a ser sometidos a pruebas diagnósticas del intestino o cirugía, en casos de postoperatorio inmediato de una cirugía colorrectal y resecciones del intestino delgado, neoplasias estenosantes de colon y recto y ostomías de alto débito.

Esta dieta sí tiene una restricción del valor calórico total, ya que supone un aporte de 1200-1500 kilocalorías, aunque el reparto de macronutrientes sí es mismo, es decir, un 50-55% de hidratos de carbono, 20% de proteínas y 30% de grasas, dentro de las cuales no se debe superar el 10% de grasas saturadas.

Se restringen alimentos como la leche, carnes duras y fibrosas, embutidos, pescado azul y marisco, frutas y verduras crudas, panes y cereales y pastas integrales, legumbres y semillas, bebidas carbonatadas, café, zumo de frutas, mayonesa y frutos secos.

Dietas con modificación de texturas

Estas dietas se reservan para pacientes con dificultad para masticar, tragar o digerir alimentos de consistencia normal.

La modificación de textura implica alterar la consistencia de los alimentos y las bebidas para que sean más seguros y fáciles de tragar, evitando los riesgos de aspiración y promoviendo una alimentación adecuada y saludable.

Dentro de estas dietas, se clasifican 4 niveles:

-Nivel 1. Puré. La consistencia de los platos de este menú es de puré homogéneo cohesivo y sin grumos.

-Nivel 2. Muy fácil masticación. Su consistencia es de textura blanda y jugosa, con cierto grado de cohesión. Suave y uniforme, incluyendo alimentos que requieran ser mínimamente masticables y fácilmente desintegrados o triturados mediante el uso del tenedor.

-Nivel 3. Fácil masticación. Para estos pacientes, los alimentos a ingerir deben ser de textura blanda y jugosa. Deben incluir alimentos que pueden ser fáciles de partir con un tenedor.

-Nivel 4. Líquida completa. Esta dieta está reservada apacientes con disfagia a sólidos, generalmente disfagia mecánica.

Dietas de control de peso

Estas dietas se diseñan para pacientes que se van a someter a una cirugía de pérdida de peso o para personas con sobrepeso u obesidad. Se tata únicamente de dietas con restricción de calorías, pero manteniendo el reparto de macronutrientes y siguiendo una dieta sana variada y equilibrada.

Según el déficit calórico al que se desea someter al paciente, hay dietas de 1000 kcal, 1500 kcal o 2000 kcal.

Alternativas de las dietas

Dentro de la variedad de dietas descritas, en ocasiones, es necesario adaptarlas a situaciones específicas o patologías de los pacientes.

Por ejemplo, un paciente hospitalizado con diabetes, deberá tener una dieta basal pero diabética.

Las condiciones que se tienen en cuenta en los hospitales, a la hora de adaptar las dietas son:

-Hiposódicas: Cuando se pauta esta dieta se debe controlar el aporte de sodio de los alimentos, y si es necesario sustituir alimentos por otros.

-Diabética: En estos casos, se debe asegurar que dentro del aporte de hidratos de carbono, el 40% debe ser de absorción lenta y garantizar un aporte de fibra de 35-40 g al día.

-Rica en fibra

-Vegetariana

-Sin lactosa

-Sin gluten

-Dietas para alergias o intolerancias alimentarias.

Es decir, las dietas hospitalarias desempeñan un papel fundamental en el tratamiento y la atención integral de los pacientes hospitalizados. Estas dietas se diseñan por personal médico especializado para tratar condiciones específicas de cada individuo y promover la recuperación después de una enfermedad o patología.

 

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