Detección y prevención del suicidio en centros educativos

Detección y prevención del suicidio en centros educativos: ¿Qué hacer ante un problema que incumbe a todos?

15/07/2022
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Actualmente, hablar de suicidio sigue siendo un tema tabú. A pesar de las elevadas cifras de muertes debidas a esta causa, sigue incomodando detenerse a comprender qué es lo que puede ocurrir en la vida de una persona para cometer este acto.

Teniendo en cuenta la complejidad que puede tener esta acción llevada a cabo por un adulto, imaginemos si se produce por parte de un adolescente, o, incluso, un infante. Es este el punto que, últimamente, ha parecido empezar a preocupar a la población cada vez más.

¿Qué ocurre en la vida de alguien tan joven para tomar la decisión de suicidarse? ¿Con qué medios contamos para poder evitarlo? La respuesta a estas preguntas es compleja, pero, en parte, pasa por la detección y prevención del suicidio en centros educativos. La implicación de la comunidad educativa, las familias y los servicios sociosanitarios es primordial para combatir este hecho.

El suicidio en la sociedad actual

Como comentaba previamente, el suicidio es aún un tema tabú. Incomoda el hecho de que alguien decida acabar con su vida para poner fin al sufrimiento que pueda estar padeciendo por diversas causas. A menudo se juzga, de forma severa, que esta acción se lleve a cabo, sin detenerse a analizar todas las variables implicadas en dicha respuesta.

En nuestro país el suicido supone la primera causa de muerte no natural en el grupo de edad que se encuentra entre los 15 y los 29 años de edad. Según las estadísticas, los suicidios en España por parte de menores de 25 años de edad suponen una cuarta parte de la totalidad de los mismos. Es una cifra alarmante, teniendo en cuenta que en España se suicida una media de 11 personas al día. Según el Instituto Nacional de Estadística, en el 2020, 3.941 personas acabaron con su vida.

Existen diversos mitos que dificultan la comprensión de la conducta suicida. Pensar que se dan llamadas de atención para que se les haga caso, pensar que quieren hacer sentir mal a los demás con sus comentarios o que nadie que indica querer quitarse la vida llega a hacerlo, son algunas de las ideas más extendidas entre la población. Estas evitan que se pueda hacer una detección en el caso de ser necesaria, retrasando o impidiendo el acceso a medios de ayuda para evitar la conducta suicida.

El suicidio en la población infanto juvenil

Teniendo en cuenta la gran cantidad de jóvenes que deciden acabar con su vida, es necesario tratar de identificar los factores que intervienen en su toma de decisiones. Es evidente que existen diferencias entre la población adulta y la población infantojuvenil, por lo que las causas serán distintas dependiendo del grupo de edad.

Es necesario entender que la problemática que desde el punto de vista adulto puede verse como algo fácil de solucionar o que no tiene importancia, para un niño o un adolescente puede ser algo percibido con un mayor nivel de gravedad.

Los medios de comunicación han hecho que aumente el foco de atención sobre los casos de suicidio en niños y adolescentes. La publicación de noticias sobre estos casos ha ido en aumento, exponiendo una problemática que debe tener una solución desde diferentes sectores de la sociedad.

Uno de los más importantes es el terreno educativo. Desde aquí se puede realizar una detección de la conducta suicida, además de una prevención basada en la educación sobre el hecho en sí mismo. Algunas de las propuestas de trabajo que se pueden llevar a cabo dentro de la escuela se basan en la psicoeducación de los diferentes miembros de la comunidad educativa, pasando por alumnos, docentes y demás empleados que intervengan en la vida del centro. Más específicamente, se puede trabajar con el alumnado estrategias de resolución de problemas, a la vez que se deben llevar a cabo campañas que eviten el acoso escolar, entre otras medidas.

Factores de riesgo en el contexto educativo 

Al ser el centro educativo el lugar donde niños y adolescentes pasan gran parte de su tiempo es comprensible que parte de sus problemas vitales se desarrollen dentro del mismo. Por ello, es necesario que existan planes dentro del sistema educativo que permitan abordar esta problemática. Este tipo de documentos y planes dependen, en gran medida, de los profesionales de la orientación educativa, que, entre otras funciones, se encargan de asegurar un correcto clima de convivencia y promoción de la salud, junto con el resto de agentes educativos.

Dentro del centro educativo, podemos encontrar diferentes factores de riesgo que pueden intervenir en la alteración del ánimo de los jóvenes, resultando en problemas posteriores. Entre ellos, podemos encontrar los siguientes:

  • Acoso: Es uno de los principales problemas que se pueden apreciar. La persecución de estudiantes por determinadas características, ya sean físicas, por orientación sexual o gustos y aficiones resulta uno de los factores de riesgo dentro del centro educativo.
  • Rechazo: El rechazo por parte del grupo de iguales y la sensación de soledad pueden entenderse como otro factor de riesgo. Este se encuentra estrechamente relacionado con el anterior.
  • Elevada autoexigencia: El planteamiento de metas poco realistas de manera intrínseca y extrínseca pueden provocar problemas de ansiedad en estudiantes.
  • Falta de ayuda: Encontrarse solo ante el afrontamiento de los problemas es otro de los factores de riesgo ante la conducta suicida. En parte, esta situación se puede provocar por la estigmatización al haber verbalizado intenciones de suicidio o por haberlo llegado a intentar.

¿Qué podemos hacer para mejorar la Detección y prevención del suicidio en centros educativos?

Ante la problemática del suicidio dentro de la población infantojuvenil, el centro educativo es un factor clave para poder combatirlo. Uno de los pilares fundamentales es la prevención a través de la detección de señales de alerta. Estas pueden dividirse en varios tipos, entre los que encontramos:

  • Señales de alerta verbales: Aquí se deben identificar comentarios negativos sobre sí mismo, además de comentarios negativos sobre el futuro que le depara.
  • Señales de alerta no verbales: Principalmente son señales conductuales, en las que se aprecia apatía, falta de interés y disfrute por actividades que antes le interesaban, consumo de sustancias como drogas y alcohol, además de despedidas. Este último punto es importante, ya que el hecho de despedirse de los demás nos puede indicar la intención de la persona. Igualmente, se pueden realizar regalos para que les recuerden. Es importante atender a estos aspectos.

Por otra parte, la educación en sí misma, tanto para los alumnos, así como para profesores y docentes es útil para trabajar la prevención. Entre las diferentes medidas que se pueden tomar dentro del centro educativo se encuentran:

  • Educación sobre el problema: Es necesario que se exponga con detalle en qué consiste el suicidio, permitiendo entender que es un hecho causado por diversos factores, comprendiendo que existen causas específicas, pero no únicas y permitiendo romper el tabú que rodea este tema.
  • Formación del personal educativo: Los agentes que intervienen en la vida del centro deben conocer las señales de alerta, al igual que se deben enseñar a los alumnos. Además de esto, deben garantizar una correcta convivencia dentro del centro, persiguiendo conductas de acoso y mostrándose intolerantes con ellas.
  • Detección y derivación: Se deben conocer cuáles son los dispositivos de ayuda en este tipo de casos. Desde el contacto con las familias cuando se tiene sospecha de que un estudiante puede estar sufriendo, hasta conocer otros dispositivos de ayuda social, educativa y sanitaria oportunos, que permitan intervenir el caso de forma global. Esto dependerá de la localización del caso, puesto que no existe un plan de intervención global a nivel estatal.
  • Trabajo con estudiantes sobre la resolución de problemas y la gestión emocional: Se debe enseñar cómo afrontar los problemas que se plantean dentro del contexto educativo y extrapolarlo fuera de él. Desde la gestión de la ansiedad, hasta el desempeño en grupos sociales o tareas complejas, se pueden trabajar diferentes aspectos de tal forma que los estudiantes entiendan su propia funcionalidad y entiendan que pueden dirigir la situación que les causa malestar.

Estas son sólo algunas de las medidas por las que se puedan optar. Para el asesoramiento y toma de medidas dentro de los centros educativos con la intención de prevenir el suicidio infantojuvenil, es necesario que se cuente con profesionales que se encuentran sólidamente formados en esta problemática. Al no existir un plan de intervención común a todos los centros, deberán buscarse los recursos necesarios para tratar de solucionar un problema que nos incumbe a todos.

Categorizado en: Educación y Sociedad

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