como afecta la falta de relaciones sexuales

La eterna pregunta ¿cómo nos afecta la falta de relaciones sexuales?

28/01/2022
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Históricamente la sexualidad ha sido siempre un tema tabú. No deja de ser sorprendente que algo totalmente inherente a la naturaleza humana desde que el mundo es mundo haya encontrado siempre tantos obstáculos, tantos prejuicios y tantas limitaciones. No obstante, de su flagrante censura deriva también una ineludible conclusión: la sexualidad presenta una relevancia universal y ocupa un lugar primordial en nuestra esencia como seres vivos.
Por suerte, y aunque aún quede un larguísimo camino por recorrer, hoy en día cada vez parece costarnos menos hablar de sexualidad de una forma honesta y natural, igual que hablamos de otras necesidades humanas como la alimentación o el deporte. Una prueba de ello es que son cada vez más las parejas, habitualmente dentro de la llamada generación milennial, que acuden a terapia para solucionar los problemas que aparecen en su vida sexual.

¿Por qué puede aparecer la falta de relaciones sexuales?

La falta de relaciones sexuales puede aparecer por diferentes motivos, pero uno de los más frecuentes es el ritmo de vida al que estamos sometidos en la actualidad: trabajo, aficiones, situaciones familiares, compromisos sociales, hijos y demás obligaciones dificultan el poder disponer de tiempo y tranquilidad para generar situaciones de pareja que propicien la intimidad y el placer. Además del frenético ritmo de vida actual, un factor como mínimo igual de importante es la adicción a las tecnologías que nos inunda en la actualidad: aunque la imagen de la persona hipnotizada frente al móvil mientras su pareja aguarda semidesnuda en la cama pueda parecer sacada de una comedia tópica e insulsa, la frecuencia con la que esta escena representa un fiel reflejo de la realidad puede llegar a ser sorprendente.

¿Qué efectos fisiológicos produce la falta de actividad sexual?

Los efectos negativos de la abstinencia se corresponden, en gran medida, con los efectos opuestos a los beneficios que provoca la actividad sexual. Se han descrito multitud de efectos fisiológicos beneficiosos producidos por una vida sexual sana y activa, y que se pierden por completo en el caso de la abstinencia. La mayoría de dichos efectos fisiológicos derivan de la liberación de oxitocina que se produce durante el acto sexual. Esta hormona, entre otras cosas, propicia el efecto analgésico de la actividad sexual. Además, el sexo es también un excelente somnífero, favoreciendo el sueño y reduciendo los problemas de insomnio. Otro de los principales efectos que produce el tener relaciones sexuales con frecuencia es la reducción del estrés y la ansiedad, lo que a su vez se traduce en un aumento del bienestar de la persona, su salud y su calidad de vida, lo que nos enlaza con los beneficios psicológicos de la actividad sexual.

¿Y cuáles son los beneficios psicológicos que produce la actividad sexual?

Aunque los beneficios fisiológicos y psicológicos están en estrecha relación, se retroalimentan y es imposible entender a los unos sin los otros, en el plano que se consideraría puramente psicológico podemos destacar aspectos como la mejora de las relaciones de pareja y la complicidad, así como la unión afectiva derivada del placer conjunto. Si omitimos los beneficios sobre la pareja y nos ceñimos al nivel meramente individual, las relaciones sexuales se vinculan directamente con la mejora del autoconcepto, y se traducen en un aumento de la autoestima producido por la aceptación que implica la relación.

¿Cómo evitar la disminución de las relaciones sexuales en la pareja?

Las necesidades humanas están vinculadas a un fuerte componente cultural. En este sentido, podemos comparar el sexo con la comida: ambos son necesarios, y en según qué culturas se vetan unos alimentos y se adoran otros. No existe una fórmula mágica para reavivar la vida sexual de una pareja, ya que cada persona es un mundo en sí misma y lo que pueda ser un gran consejo para alguien puede no ser una buena opción para otra persona, pero sí se puede enumerar una serie de aspectos generales que pueden suponer un punto de partida.
El primer paso, como sucede con casi todas las situaciones de la vida, es aceptar el problema. Después, existen varias vías para tratar de solucionarlo y trabajar en la reactivación del deseo sexual, como desarrollar la fantasía erótica, acudir a terapia de pareja, emplear juegos de seducción o consensuar con la pareja novedades que despierten un interés en las dos personas. Todo debe partir de un conocimiento previo de nosotros mismos y de nuestra pareja, con el fin de descubrir los deseos que cada uno lleva en su interior.

En definitiva, la sexualidad es algo natural y necesario que, entendido de una forma sana y positiva, aporta innumerables beneficios tanto psicológicos como fisiológicos al individuo y a sus relaciones sentimentales. Por esta razón, la sexualidad es un plano de la vida que debe afrontarse con un solo objetivo:
Disfrutar de nuestra condición de seres vivos.
¡Salud!

Categorizado en: Biosanitario

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