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¿Por qué la pérdida de grasa corporal puede ser todo un reto?

10/11/2022
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La eterna pregunta, ¿por qué no pierdo peso? En más casos de los que me gustaría afirmar como nutricionista, la población se pregunta por qué no consigue perder grasa corporal. De hecho, si tuviéramos que elegir un adjetivo para definir este proceso estoy segura de que gran parte escogería la palabra frustrante.

Con todo nuestro empeño intentamos perder grasa una y otra vez, ya sea por salud o por vernos bien físicamente, o por ambas razones. Pero siempre ocurre algo que fastidia nuestro intento.

¿Por qué no continuamos con nuestro objetivo de quemar grasa?

La mayor parte de los pacientes en consulta alegan que no consiguen perder peso porque tienen muchas salidas con los amigos, eventos como bodas o cumpleaños, o porque se aburrían con el plan de alimentación.

Por supuesto, en otras ocasiones la frustración llega porque a pesar de nuestro tremendo esfuerzo no estamos consiguiendo nuestro objetivo.

O no conseguimos llegar a ese ansiado porcentaje de grasa corporal: cuando hemos conseguido perder x kilogramos dejamos de perder, y parece imposible reducir la grasa corporal, nos estancamos.

Y es que existen múltiples factores que pueden influir en nuestra alimentación y estilo de vida que dificultan la consecución de la pérdida de grasa corporal.

Déficit calórico para pérdida de grasa corporal

Afortunadamente la evolución nos ha dotado del tejido adiposo, ya que sin él no sobreviviríamos: tendríamos la necesidad de comer cada poco tiempo: es nuestra despensa de energía. El problema es que esa despensa no tiene límites, nuestro nivel de grasa corporal puede crecer más y más.

¿Por qué ocurre esto? La pérdida de grasa corporal es algo matemático.

CALORÍAS CONSUMIDAS - CALORÍAS GASTADAS

Si existe un déficit calórico, es decir, si las calorías consumidas son inferiores a las gastadas, nuestro cuerpo deberá tirar de la despensa y obtener energía de la grasa corporal.

Si ambas cantidades son iguales, mantendremos nuestro peso tal y como está.

Pero si consumimos más kilocalorías de las que gastamos, nuestro organismo se encargará de transformar ese alimento sobrante en grasa corporal que acumulará en distintas partes del cuerpo, para poder utilizarla más adelante.

“Adiós fritos y refrescos”

Todos tenemos claras varias premisas que los sanitarios y la televisión nos han repetido continuamente: no se deben comer fritos ni refrescos, cuidado con las grasas, evitemos los dulces y hagamos deporte tipo cardio...

Todo esto puede ayudar, de hecho, muchas personas consiguen reducir su grasa corporal cambiando solamente estos detalles.

Subestimación de kilocalorías

Sin embargo, pueden ocurrir dos cosas: que subestimemos la cantidad de calorías que consumimos, debido a que asumimos que comer de forma saludable implica directamente consumir menos kilocalorías, y esto no siempre es así. Podemos comer de forma muy saludable, pero estar superando las calorías que necesitamos y, por tanto, manteniendo nuestro peso e incluso aumentándolo. Lo que nos vuelve a llevar a frustración, porque oye ¡nos estamos esforzando!

Saludable ≠ hipocalórico

Suele influir en este aspecto el consumo de alimentos que nos venden como saludables, en los que incluso podemos ver la silueta de una mujer muy estilizada, pero que, sin embargo, no lo son. Es decir:

Aunque estos alimentos no sean calóricos, no nos aportan nutrientes y no sacian demasiado. Por lo que encontramos que personas que intentan cuidarse, por desconocimiento (porque no tienen por qué saberlo), consumen alimentos de muy poca calidad y que no les ayudan en su objetivo.

Cambio de dieta y deporte para la pérdida de grasa corporal

Por otro lado, puede ocurrir que, al cambiar todos esos detallitos de nuestra alimentación junto con la práctica de deporte, la persona pierda peso de forma acelerada, sin embargo, luego se para de golpe.

¿Por qué ocurre esto? Porque hemos restringido demasiado nuestra ingesta calórica, y esos kilos que hemos conseguido bajar no solo correspondían a grasa corporal, sino que nuestro organismo por pura supervivencia ha tomado prestada también la energía del músculo. Por lo que dejamos de perder y… ¿adivináis? Frustración. Y esta frustración solo nos lleva a comer peor. 

Si sumamos este cambio en nuestra dieta, junto con la práctica de deporte cuando antes no lo hacíamos, hacemos una restricción muy drástica de calorías, y no, nuestro organismo no se toma demasiado bien estos cambios.

¿Qué ocurre cuando perdemos músculo?

Nuestro avance se para y dejamos de perder peso, volvemos a nuestros hábitos anteriores puesto que ya no avanzamos y a consumir las calorías que necesitamos o incluso más, ya que hemos echado de menos muchos alimentos. ¿Qué ocurre? Nuestro organismo que es inteligente, aprovecha para almacenar energía, el pobre lo ha pasado mal… ¡ha tenido que usar su propio músculo!

¿Conclusión? El llamado efecto rebote. Cogemos más kilogramos de los que habíamos perdido. Muy motivador (nótese la ironía).

Actividad física para la pérdida de grasa corporal

En las redes sociales podemos ver a todo el mundo haciendo deporte, ojalá se nos pegue algo y todos lo practiquemos más.

Sin embargo, tendemos a pensar que por un ratito de pesas o cualquier otro deporte nuestro gasto calórico se ve muy elevado, y nada más lejos de la realidad.

Sobre todo, si el resto del día lo pasamos sentados, ya no solo porque trabajemos delante de un ordenador, sino porque cogemos el coche para todo y no vamos a negar lo a gusto que estamos viendo Netflix. Ya no paseamos ni vamos al campo con demasiada frecuencia.

Por lo que, aunque hagamos deporte, seguimos siendo personas sedentarias, y no practicamos actividad física, no estamos activos.

Ansiedad

Por último, no podemos olvidar un factor que debemos tener muy en cuenta para la pérdida de grasa corporal. El factor psicológico.

Muchos de los pacientes que llegan a consulta tienen ansiedad, por lo que, aunque quieran llevar un plan de alimentación, les resulta muy complicado ceñirse a él.

Cuando tenemos ansiedad con la comida sentimos hambre a todas horas, nerviosismo, el tema comida no sale de nuestra cabeza. Casi todos hemos tenido alguna vez ansiedad con la comida.

Esto se debe a que volcamos nuestros problemas en la alimentación, el estrés del trabajo, una discusión, o cualquier cosa que nos pueda estar pasando… Y confundimos el hambre fisiológica con el hambre emocional. Por lo que terminamos comiendo para calmarnos, y posteriormente viene la culpabilidad.

Entonces, ¿Qué hacer?

En conclusión, no es fácil la pérdida de grasa corporal, son muchos los factores que influyen en este proceso: alimentación, estado psicológico, descanso, estrés (hormonas), actividad física, deporte, etc.

Por lo que, finalmente, el mejor consejo que puedo dar es que cuando queramos cuidarnos y cambiar nuestra alimentación, ya sea para la pérdida de grasa corporal, reducir esa grasa abdominal que nos trae de cabeza o coger músculo, acudamos a un dietista-nutricionista para que nos asesore.

Además, si dicho profesional está formado en coaching nutricional, no solo nos aportará herramientas para mejorar nuestra alimentación, si no que también nos ayudará a manejar nuestra frustración, ansiedad y cualquier tipo de barrera que podamos tener durante el camino. 

Si te interesa aprender más sobre esta apasionante área puedes cursar con nosotros el Curso Superior en Trastornos de la Conducta Alimentaria.  

Categorizado en: Biosanitario

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