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El SPD, la sencilla solución a muchos problemas relacionados con los medicamentos que apenas se aplica.

31/05/2022
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El farmacéutico es, con frecuencia, el primer profesional sanitario en contacto con el paciente. Por esta razón, es muy importante que su labor profesional no se limite a la mera dispensación pasiva de medicamentos, sino que debe asumir un rol protagonista en la atención al paciente y el cuidado de su salud. En este sentido, una de las principales herramientas que tiene a su disposición el farmacéutico para producir un impacto positivo en la salud de la población es el Sistema Personalizado de Dosificación (en adelante SPD), un sencillo dispositivo que ayuda a evitar los problemas de adherencia terapéutica tan frecuentes y dañinos en el sistema sanitario actual.

¿En qué consiste la adherencia terapéutica?

La adherencia terapéutica se define como el cumplimiento por parte del paciente del tratamiento pautado por el médico. La falta de adherencia terapéutica supone para nuestra sociedad un enorme perjuicio tanto sanitario como económico. Según datos de SEFAC, la falta de adherencia implica a nivel europeo un coste para el sistema sanitario de 125.000 millones de euros y de 200.000 muertes prematuras al año, asociándose además con una menor calidad y esperanza de vida. Además, en ciertos grupos, los datos son especialmente alarmantes: en pacientes crónicos la falta de adherencia es del 50%, siendo esta cifra incluso mayor en los pacientes psiquiátricos, asmáticos, o hipertensos.

Si a estos datos sumamos que más de la mitad de la población mayor de 65 años toma medicación prescrita por un médico con asiduidad, el cóctel está servido: el mal uso de medicamentos provoca una serie de problemas de gran relevancia en el entorno sanitario y que deben ser solventados.

¿Pero de quién es la responsabilidad de tratar este problema? Sin duda, de todos los escalafones del sistema sanitario, desde el paciente hasta el gobierno, pasando por todos los profesionales de la salud. Y es ahí donde el farmacéutico debe asumir su rol de protagonista: como experto del medicamento, tiene la obligación moral de asumir este problema y tratar de aportar el máximo posible en solucionarlo. Y, mediante el uso de un sencillo dispositivo llamado SPD, se puede dar un primer paso de gigante en favor del buen uso de los medicamentos.

¿En qué consiste el SPD?

El SPD no es más que un dispositivo, que el farmacéutico crea manualmente, en el que se ordena y organiza la medicación que debe tomar el paciente, facilitando así su correcta administración. El SPD se debe preparar semanalmente, y contiene pequeños compartimentos a modo de blíster en donde se almacena la medicación, ordenada por día y por momento de la toma (mañana, mediodía, tarde, noche). En cada compartimento se encuentra la dosis exacta de medicación que debe tomar el paciente, ya preparada para ser ingerida, por lo que se facilita la toma. Esto es especialmente útil en pacientes polimedicados, que necesitan tomar 5 o más medicamentos al día.

¿Cómo puede el farmacéutico dar el paso de iniciar esta labor?

En primer lugar, la farmacia debe estar acreditada para ofrecer este servicio. Una vez la farmacia ha conseguido su correspondiente acreditación, se deberá ofrecer el servicio al paciente. En este punto es fundamental la perspicacia del farmacéutico, ya que el paciente rara vez solicitará el servicio por iniciativa propia, y deberá de ser el farmacéutico quien detecte a aquellos pacientes que, ya sea por interacción medicamentosa, por leve deterioro cognitivo, o por cualquier otra circunstancia, puedan presentar un problema relacionado con los medicamentos.

Tras proponer y explicar al paciente en qué consiste el SPD, en caso de aceptar el paciente debe firmar un consentimiento informado para poder comenzar a formar parte del programa.

¿Cómo desarrolla el farmacéutico el SPD?

El primer paso que debe dar el farmacéutico es realizar la historia clínica del paciente, recabando mediante una entrevista personal toda la información que pueda ser relevante: medicación, alergias, hábitos de vida como la actividad física o el tabaquismo, patologías… Una vez se ha recabado la información necesaria, el farmacéutico debe estudiarla, en busca de posibles incidencias que puedan estar asociadas a los medicamentos. Cuando se confirma que todo está en orden, debe preparar el SPD, incluyendo la medicación necesaria en su compartimento correspondiente y etiquetándolo correctamente. Es importante recordar que, lógicamente, por sus características físicas o sus condiciones de mantenimiento, habrá cierta medicación que no podrá incluirse en el SPD, como jarabes inyectables, pomadas y demás fármacos no sólidos. Finalmente, se hace entrega del SPD al paciente o a su cuidador, para que pueda tomar su medicación correctamente.  

Polémica en torno al SPD.

Una vez conocemos las virtudes del SPD, automáticamente surge una pregunta: Si es un sistema tan útil y sencillo que aborda un problema tan grave y extendido, ¿por qué no se pone en marcha con mayor frecuencia, o incluso con obligatoriedad, en pacientes polimedicados?

Respecto a la implementación del SPD en la farmacia existe un amplio debate en el entorno farmacéutico, ya que plantea una serie de cuestiones que no han sido aún elucidadas. Por ejemplo, el sector farmacéutico se ha visto sometido a que se tilde de “estrategia de marketing” la implantación de estos sistemas, ya que se acusaba a ciertas farmacias de emplearlo como un reclamo con el fin de diferenciarse del resto de farmacias de la zona y obtener un mayor beneficio de las ventas asociadas a este perfil de pacientes, que por definición están polimedicados y necesitan un amplio número de fármacos.

El otro aspecto que reclama el ámbito farmacéutico es la remuneración de estos servicios “adicionales”. El tiempo en una farmacia es limitado, y la realización de un correcto SPD requiere tiempo. Esta inversión de tiempo puede traducirse en una disminución de la capacidad de venta del farmacéutico, lo que supondría una penalización para aquellas farmacias que estén implicándose en la salud de sus pacientes mediante el SPD.

En mi opinión, para cerrar todos estos debates el sector farmacéutico debe desligarse totalmente del concepto de negocio inherente a la oficina de farmacia y centrarse en temas estrictamente sanitarios. Es evidente que los Problemas Relacionados con los Medicamentos suponen un grave perjuicio para la salud humana y que los farmacéuticos, como profesionales del medicamento, están obligados a asumir un papel responsable en la lucha contra la falta de adherencia terapéutica y las interacciones medicamentosas.

 

 

Categorizado en: Biosanitario

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