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Competencias linguisticas clase ELE

Competencias comunicativas: definición y tipos

30/03/2023
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El aprendizaje de una lengua extranjera, en este caso de español como lengua extranjera (ELE), contribuye a la adquisición de la competencia en comunicación lingüística de manera directa, completando y enriqueciendo esta capacidad comunicativa general. Por tanto, en la clase  ELE será clave que el profesor trabaje esta competencia en su totalidad, teniendo en cuenta todos sus componentes.

A lo largo de la historia, son varios los autores que han analizado esta competencia comunicativa y han tratado de describir estos componentes que la integran dando lugar a diferentes modelos. Aquí,  vamos a tomar como referencia la estructura descrita en el MCER. Según este documento, que como hemos visto en otros post se ha convertido en un referente indispensable en la enseñanza de idiomas, podemos dividir la competencia comunicativa en tres subcompetencias.

¿Qué son las competencias comunicativas?

Las competencias comunicativas son el conjunto de habilidades y conocimientos que una persona posee para comunicarse de manera efectiva en un determinado idioma. Estas habilidades incluyen la competencia lingüística (gramatical, semántica, fonológica, ortográfica y ortoépica), la competencia sociolingüística (relacionada con el uso adecuado del lenguaje en diferentes contextos sociales y culturales), y la competencia pragmática (relacionada con la capacidad de utilizar el lenguaje de manera efectiva para lograr objetivos comunicativos específicos). Las competencias comunicativas son esenciales para la interacción exitosa y efectiva con otros hablantes de la misma lengua, permitiendo la comprensión y la expresión de ideas y sentimientos de manera clara y adecuada.

Tipos de competencias comunicativas

Competencia lingüística

La competencia lingüística se define como el conocimiento implícito que un nativo posee sobre su lengua para formular mensajes de forma independiente, comprenderlos y discernir enunciados correctos de los correctos gramaticalmente. Esta competencia lingüística no es más que un término paraguas que abarca otras competencias secundarias que han de trabajarse juntas y por separado para adquirir un dominio operativo en cualquier lengua. A su vez se divide en:

  • Competencia gramatical, hace mención al conocimiento de los recursos gramaticales de una lengua y a la capacidad de utilizarlos correctamente. Esta competencia incluye la capacidad de usar correctamente las formas verbales, las estructuras de las oraciones, la concordancia entre los elementos de una oración, la adecuada colocación de los elementos y el uso correcto de la puntuación. También entendemos por competencia gramatical la capacidad de corregir errores gramaticales y de mejorar la propia expresión lingüística a medida que se avanza en el aprendizaje del idioma.
  • Competencia semántica, comprendería la conciencia y el control de la organización del significado de las palabras con que cuenta el alumno. Esta competencia incluye el conocimiento de la semántica (el estudio del significado de las palabras), la comprensión de las relaciones entre las palabras y la capacidad de elegir las palabras adecuadas para comunicar un mensaje de manera efectiva. También implica la capacidad de comprender el significado implícito en una conversación o texto, así como de interpretar correctamente el significado de las palabras según el contexto en el que se emplean.
  • Competencia fonológica, supone el conocimiento y la destreza en la percepción y la producción de unidades de sonido, es decir, el desarrollo de la conciencia fonológica. Un buen dominio de la competencia fonológica en una lengua comprende ser consciente de los sonidos individuales que conforman las palabras, la capacidad de distinguir unos de otros y la habilidad para producirlos correctamente. A un nivel más profundo, también podemos mencionar reconocer los patrones de entonación, acentuación y ritmo que se utilizan en un idioma determinado, y de utilizarlos adecuadamente para transmitir la información de manera efectiva.
  • Competencia ortográfica, supone el conocimiento de las reglas ortográficas, la correcta escritura de las palabras, el uso adecuado de los signos de puntuación y la capacidad de reconocer y corregir errores ortográficos. Implica la habilidad para reconocer las palabras que se escriben de manera similar y diferenciarlas, así como para utilizar adecuadamente los signos de puntuación y las mayúsculas entre otras normas ortotipográficas que varían de lengua en lengua.
  • Competencia ortoépica, que es la capacidad de articular una pronunciación correcta partiendo de la forma escrita. Así pues, se solapa con la competencia ortográfica y la competencia fonológica. Esta competencia lingüística se enfoca en la pronunciación adecuada de los sonidos, en la colocación correcta del acento y en el ritmo y la entonación de las palabras. Implica la habilidad de reconocer las sílabas tónicas y átonas, y de interpretar correctamente de forma oral los signos de acentuación y puntuación.

Competencia sociolingüística

Comprende el conocimiento y las destrezas necesarias para abordar la dimensión social del uso de la lengua como son los marcadores lingüísticos de relaciones sociales, las normas de cortesía, las expresiones de la sabiduría popular, etc. La competencia lingüística no rompe con el marco puramente lingüístico y lo mezcla con las convenciones sociales, normas morales y hábitos culturales propias de una nación. Así pues, entre los factores de la competencia sociolingüística que influyen en el lenguaje distinguimos:

  • El nivel socioeconómico: las personas de diferentes niveles socioeconómicos suelen utilizar diferentes variaciones del lenguaje, lo que se conoce como sociolectos.
  • El contexto social: el lenguaje en diferentes contextos sociales, como en el trabajo, en la familia, con amigos, en situaciones formales o informales, puede variar y adaptarse a las normas y expectativas del contexto.
  • La edad: las diferentes generaciones suelen tener diferentes formas de expresarse, lo que se conoce como jergas o lenguajes juveniles.
  • La educación: el nivel educativo de una persona puede influir en su capacidad para aprovechar el lenguaje de manera efectiva y precisa.
  • El sexo: hay estudios que afirman que los sexos tienden a comunicarse de forma particular, recurriendo a diferentes patrones lingüísticos y formas de comunicación.
  • La cultura: la cultura de una sociedad puede influir en el lenguaje, por ejemplo, en la utilización de palabras específicas para describir conceptos culturales o en la adopción de préstamos lingüísticos de otras lenguas. Aquí podemos incluir expresiones de sabiduría popular (refranes, modismos, actitudes, creencias, humor, supersticiones, etc.).

Competencia pragmática

La competencia pragmática se refiere a la habilidad de utilizar el lenguaje de manera efectiva en diferentes contextos comunicativos y sociales. Se refiere a su vez a:

  • Competencia funcional, es decir, el uso del discurso hablado y de los textos escritos en la comunicación para fines funcionales concretos. Dicho en otras palabras, en la competencia funcional se evalúa más que la forma en la que uno se comunique, si el objetivo (la motivación de los hablantes) del intercambio comunicativo se ha cumplido. Entre los fines encuadrados dentro de la competencia funcional de la lengua podemos mencionar como ejemplos el rechazo, la obtención de información, el saludo, el imperativo, etc.
  • Competencia discursiva que es la capacidad que posee el usuario o alumno de ordenar oraciones en secuencias para producir fragmentos coherentes de lengua. Es decir, alude a la fluidez de un hablante para desenvolverse de manera eficaz y correcta en una lengua en una amplia variedad de situaciones comunicativas. Dentro de esta competencia lingüística, el MCER establece cuatro criterios para su evaluación: la flexibilidad ante la multiplicidad de circunstancias que puedan darse, el manejo de los turnos de palabra, el desarrollo temático y la coherencia de los enunciados.

Competencia estratégica

No todos los lingüistas están de acuerdo en incluir la competencia estratégica de la lengua como competencia lingüística independiente, ya que la consideran un cruce de todas las competencias lingüísticas anteriormente explicadas. De hecho, el MCER no hace mención alguna a la competencia estratégica como competencia comunicativa. Así pues, entendemos por competencia estratégica a la capacidad de los alumnos para construir frases que expresen exactamente lo que quieren expresar explotando todos los recursos que tienen a su disposición.

La competencia estratégica de la lengua no es solo aplicable en el aprendizaje de las lenguas extranjeras, sino a la hora de desarrollar conceptos complejos en situaciones específicas en la propia lengua materna. Además, la competencia estratégica también comprende la capacidad de los hablantes de superar obstáculos lingüísticos, bloqueos, lagunas de vocabulario o conocimiento para llegar, aunque sea torpemente, a la con conclusión que cada hablante persiga.

Así, en nuestra clase de ELE debemos asegurarnos de que tenemos en cuenta todos estos aspectos de la competencia comunicativa de manera que nuestros alumnos puedan adquirir y desarrollar esta competencia de manera global y equilibrada.

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Categorizado en: Idiomas

No hay comentarios

  1. SUSANNA QUELART BOU dice:

    Interesante artículo para conocer los diferentes aspectos que engloban la competencia comunicativa.

    +1

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