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Hipersexualización de la infancia

Hipersexualización infantil: educación sexual para proteger la infancia

15/06/2022
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¿Qué entendemos por hipersexualización de la infancia?

El fenómeno de la hipersexualización de la infancia consiste en la tendencia a sexualizar a los niños y niñas a través de la sexualización de las actitudes, expresiones, posturas o códigos de vestimenta, entre otras cuestiones. La sexualidad sigue siendo un tema tabú en muchas ocasiones en la actualidad pero, sin embargo, la infancia cada vez está más sexualizada. ¿Cuántas veces hemos visto a niñas maquilladas o en tacones en spots publicitarios o concursos de belleza? ¿En cuántas ocasiones aparecen también niños con el pecho descubierto haciendo alusión a un hipotético desarrollo muscular? ¿Por qué ocurre esto?

La apariencia física como forma de éxito social

Las personas afrontamos un proceso de socialización desde que nacemos en el que aprendemos a vivir en sociedad y a desarrollar unos valores, formas de pensar, de actuar, de ser... En definitiva, una cultura. Una hipersexualización de la infancia trae graves consecuencias a la socialización de las personas debido a que, si desde las primeras edades se reciben estímulos sobre lo importante que es la apariencia, el gustar a los demás, el ser deseable, etc., entenderán que la forma de tener éxito social está vinculada a los atributos físicos y al impacto que estos generan en la sociedad (especialmente en el entorno de las redes sociales

¿La hipersexualización infantil afecta a niños y niñas por igual?

Como seguramente ya hayas pensado, no. Hemos de ser conscientes de que este éxito social es entendido de forma distinta en niños y en niñas. Las niñas sufren este fenómeno en mayor medida que ellos. A través de esta hipersexualización se trasladan también los roles de género y pueden comenzar a plasmarse las ideas de mujeres dulces, bonitas y sumisas, y hombres rudos, fuertes y dominantes. 

Consecuencias y peligros de la hipersexualización de la infancia

La hipersexualización infantil puede tener resultados nefastos en las personas:

  • Construcción de la propia identidad basada en la apariencia, la imagen o en el agrado a los demás, que implica una búsqueda constante de una perfección o ideal estético que no existe.
  • Deshumanización: las personas son más valoradas como objetos sexuales (especialmente las mujeres) que como seres humanos.
  • Consecuencias graves en el desarrollo, como autoestima baja, ya que esta puede asentarse sobre aspectos superficiales e irreales, y vulnerabilidad, lo que puede traer consigo el ser fácilmente manipulables.
  • Posibilidad de aparición de trastornos psicológicos graves como trastornos alimentarios, trastornos de ansiedad, depresión...
  • Aceleración del proceso madurativo de las personas, anticipando situaciones para las que no se tiene el suficiente desarrollo madurativo.

¿Qué pueden hacer las escuelas y las familias para intentar frenar o aminorar esta situación?

No podemos encerrar a niños y niñas en cápsulas de cristal e impedir que estos estímulos lleguen a sus sentidos. Por tanto, el papel principal pasa por intentar acabar con esta influencia en la medida en que sea posible. Algunos de los puntos clave son:

  • Basar las relaciones en la comunicación, llevándola a cabo de manera frecuente y escuchando de forma activa.
  • Establecer filtros en Internet a través del control parental o la prohibición de acceso a las redes sociales de forma temprana.
  • Mostrar interés por sus gustos y aficiones estableciendo relaciones sanas y de confianza.
  • No caer en acciones sociales que aceleran la infancia y la reducen.

¿Significa esto que sexualidad e infancia deben ir separadas?

En el intento de evitar esta hipersexualización de la infancia no debemos caer en el error de considerar la sexualidad como algo de lo que no hablar en este periodo del desarrollo. La sexualidad de las personas ya se está desarrollando durante la infancia, por lo que mirar para otro lado es un error. No obstante, que la sexualidad ya esté presente no implica que se manifieste de manera similar a como lo hará en la adultez, siendo este uno de los principales errores, el considerar que los niños y niñas son personas adultas en miniatura y terminar hipersexualizando sus comportamientos, apariencia, etc.

La importancia de una educación sexual temprana para combatir la hipersexualización de la infancia

Es importante educar en sexualidad a nuestros hijos/as. La educación sexual temprana protege a los niños y niñas y crea un entorno de seguridad que les permitirá desarrollarse de forma más optima. He aquí algunos beneficios de una educación sexual desde la infancia:

  • Es un derecho que fomenta la igualdad y equidad, la no discriminación, la libertad sexual, etc. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se aspira a la protección y desarrollo seguro de la sexualidad de las personas.
  • No se aceleran los procesos naturales de las personas. El principal problema de la hipersexualización de la infancia es, precisamente, que se aceleran estos procesos que deberían seguir su propio ritmo. Esta aceleración no hace otra cosa que enfrentar a niños y niñas a situaciones para las que no están madurativamente preparados/as. 
  • Se suele pensar que educar en sexualidad implicaría acabar con la infancia de los niños y niñas, y es precisamente al contrario: educar en sexualidad coloca cada cosa en el lugar que le corresponde y evita que otras influencias externas decidan sexualmente sobre las personas, en lugar de ellas mismas, por lo que es una medida eficaz de prevención.
  • La educación sexual temprana favorece a que no se asienten ideas erróneas sobre sexualidad en las personas. Es preferible aprender sobre un folio en blanco que sobre un folio ya lleno de prejuicios y roles de género establecidos.

¿Es el fin de la infancia? Una reflexión final

Existe una intención social de acelerar procesos que naturalmente seguirían cursos más lentos, muchas veces motivada por la sociedad de consumo, su ideal de belleza irreal y por los roles de género establecidos. Debemos educar en sexualidad desde la más temprana infancia para poner las cosas en su sitio desde el principio y predicar que es importante no llegar tarde en esta educación sexual. La hipersexualización infantil no espera, por lo que tampoco debería esperar la responsabilidad de familias y centros educativos para educar en sexualidad a nuestros niños y niñas. Es crucial la correcta formación en materia de Educación Sexual tanto de las familias como del profesorado. De lo contrario, la infancia dejaría de existir

 

Categorizado en: Educación y Sociedad

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